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El robo que dio origen a Ethereum Classic

Un robo desconocido pero que supone un momento germinal en la historia de las criptomonedas, ya que se convirtió en el nacimiento de dos de los proyectos más importantes de este sector.

El mundo de las criptomonedas es un espacio económico que, aunque cada vez es más conocido al gran público, sigue contando con numerosas historias poco narradas. Especialmente en los primeros pasos de cada una de las divisas electrónicas se pueden encontrar anécdotas humanas, de robos, de desengaños y ambiciones que contrastan con la pura y estadística información diaria que recibimos de estas nuevas herramientas monetarias.

Quizás, una de las historias más destacadas sea la del nacimiento de Ethereum Classic y su separación del proyecto original de Ethereum. Un robo desconocido pero que supone un momento germinal en la historia de las criptomonedas, ya que se convirtió en el nacimiento de dos de los proyectos más importantes de este sector.

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El proyecto original de Vitalik Buterin y compañía

El 30 de julio de 2015, fruto de los esfuerzos de unos cuantos fans de Bitcoin, salió a la luz el proyecto Ethereum y su divisa ether. El más conocido de ellos era un tal Vitalik Buterin, un joven canadiense nacido en Rusia en el año 1994. Buterin, cofundador de la prestigiosa revista Bitcoin Magazine y colaborador de otros medios referencia del sector —como Bitcoin Weekly y BTC Media—, acabaría, con los años, por convertirse en uno de los capos del mundo de la divisa electrónica. Pero esa ya es otra historia.

Como decíamos, la del Ethereum comienza de forma pública el 30 de julio de 2015. Ya en el año 2016, nacía ‘The DAO’, la Organización Autónoma Descentralizada que se organizaría como un contrato inteligente dentro de la cadena de bloques Ethereum. Y, para financiar esta aventura, la DAO realizó una venta masiva que duraría 28 días y que lograría recaudar 150 millones de dólares a través de la colaboración de más de 11.000 inversores. El éxito fue tal que el valor de la criptomoneda pasó de los 11 dólares norteamericanos a los 20 en cuestión de poco tiempo. El proyecto Ethereum y el DAO, parecía, iban viento en popa.

El hackeo de ‘The DAO’

El primer aviso, el del pastor que grita que viene el lobo y al que nadie presta atención, tuvo lugar el 5 de junio de 2016. Christian Reitwiessner, uno de los informáticos tras el lenguaje de Ethereum, se percató de un fallo en los contratos inteligentes de la cadena de bloques por el cual podían hackearse. Sin embargo, otro de los desarrolladores del proyecto, Stephan Tual, rectificaba dicha idea una semana después, afirmando que los fondos del DAO se encontraban a buen resguardo.

Tal y como se demostró posteriormente, Tual no estaba en absoluto en lo cierto. El 17 de junio, tan solo cinco días después de las declaraciones de Tual, un hacker extrajo de la DAO una cantidad de ethers equivalente a 50 millones de dólares. El precio del ether, que había superado los 20 dólares tras los positivos acontecimientos de los últimos tiempos, se desplomó por completo. Ni siquiera la intervención de un grupo de white-hat hackers conocido como Robin Hood Group pudo evitar que apareciese la discordia en el seno de Ethereum. La división estaba servida.

La separación de los Ethereums

Dentro del proyecto Ethereum se crearon dos corrientes enfrentadas respecto a cómo actuar tras el hackeo del DAO. Por una parte, los más fieles al proyecto inicial se negaban a implantar cambios significativos sobre la estructura inicial, interpretando el código casi como algo sagrado. Por otra, los partidarios de aplicar un hard fork planteaban que el código era demasiado estricto, siendo más proclives a aplicar cambios en el sistema siempre y cuando los usuarios lo acordasen de forma democrática.

La división se trasladó a una votación y, en ella, los partidarios del hard fork arrasaron con un 97% de los votos. Este fue el nacimiento de un nuevo Ethereum, modificado para combatir el caso de ‘The DAO’. Sin embargo, al mismo tiempo también ocurrió algo inesperado: algunos mineros siguieron operando en el proyecto antiguo, el que mantenía las características originales del sistema Ethereum. En contra de lo que ocurría en muchas otras bifurcaciones, el elemento en teoría desfasado siguió ganando la confianza de muchos inversores y operadores.

¿Qué mejor nombre, pues, se le podía dar a esta nueva, pero, a la vez, vieja criptomoneda? La decisión no fue difícil: Ethereum Classic. La criptomoneda de los que siguen apoyando el antiguo y original proyecto de Ethereum, pese al hackeo de la DAO que cambió la historia de este sistema.

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