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Mayer Mizrachi nos muestra su auto que se conduce solo

Por: Eliécer Navarro / Crítica Impreso -

Muchas cosas vienen a la mente cuando uno está preso en otro país. Y si es por un caso injusto, peor aún.

Primero, preguntarle a las autoridades por qué lo detienen a uno; luego llamar a la familia, después a un abogado, y al final de ese primer día de pesadilla, sentarse con las manos en la cabeza repitiendo: ¿Por qué me pasó esto?

Pero, en algún momento del año 2016, en medio de su encierro en la peligrosa cárcel colombiana de La Picota, a Mayer Mizrachi se le metió algo más entre ceja y ceja: comprarse un auto nuevo. Y no cualquier auto: uno totalmente eléctrico, con lo último de la tecnología automotriz, y que encima de eso, se conduzca de forma autónoma.

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Mayer se había enamorado del Tesla Modelo 3, que entonces estaba siendo ofrecido por la empresa automotriz estadounidense Tesla Motors en preventa.

A 35 mil dólares, el Tesla Modelo 3 es el modelo más económico de la compañia del magnate de la tecnología aeroespacial y automovilística, Elon Musk. Ningún concesionario en Panamá vende este vehículo. Sólo puede comprarse directamente al fabricante.

"Yo estaba preso. No tenía ni el dinero, ni la libertad para pensar en carros", cuenta el joven empresario a Crítica, quien destacó que cuando la cárcel ponía su vida en suspenso, reconoció que para poder superar las peores adversidades, tenía que ponerse metas y proyectarse hacia el futuro. Mizrachi volvió a Panamá en septiembre de 2016, con ganas de demostrar su inocencia.

Mientras los meses pasaban, la trama por la cual fue detenido Mizrachi comenzó a derrumbarse, y su detención lo único que hizo fue volverlo famoso, cuando el país se enteró que había creado Criptext, un app para comunicaciones encriptadas. El tribunal de cuentas determinó el año pasado que no existía lesión patrimonial, echando por tierra la pretensión de la Autoridad de Innovación Gubernamental de que se le condene por ese delito.

Como aún las autoridades no le permiten viajar, el hermano de Mayer tuvo que recibir el auto nuevo en Estados Unidos, y hacer los trámites para enviarlo por barco hasta Panamá. No pudo subirse a su carro nuevo sino hasta el 15 de abril de este año, y para conmemorar su logro, le plantó una placa con la leyenda "Not Guilty" (Inocente).

Desde entonces, Mayer ha subido a sus redes sociales varios videos de su Tesla Modelo 3, uno de ellos viajando en modo autopilot en las curvas de cerro Campana.

También el auto se ha desempeñado de forma autónoma en el exasperante tranque de la ciudad capital.

"El auto ha sido más de lo que me esperaba", comenta. Al llegar a los estacionamientos de Crítica, empleados asombrados filmaban cuando Mayer, desde el celular, ordenaba al auto que se estacionara, y este lo hacía sin nadie detrás del volante.

"Eso es básicamente un iPad con ruedas. Hay que abrir un perfil de Tesla, como si fuera una cuenta de Google", explica Mayer. El carro no necesita arranque, ni sistema de escape, ni combustible, ni cambios de aceite, como un auto de combustión interna. Se recarga como un celular, en el enchufe de la casa, aunque es mucho más lento de lo que le saldría en un puesto de recarga de Tesla. En Panamá no existen aún.

Todo funciona desde el software, incluyendo la apertura de puertas. El tablero consiste solo de timón, y una pantalla LED con todas las instrucciones necesarias, incluyendo las opciones para el manejo autónomo.

Así como estaba seguro que iba a recuperar su libertad y demostrar su inocencia, Mayer Mizrachi señala que -sin importar la marca- eventualmente todos los autos en Panamá y el mundo tendrán que emplear este nivel de tecnología.

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