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¡Se va a caer… se va a caer, el caso contra “El Loco”!

Por: Jorge Luis Barría / Crítica Impreso -

Por segundo día consecutivo el testigo Luis Enrique Rivera Calle, jefe de Informática del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, reiteró que el jefe del Consejo de Seguridad, Rolando López, alias “Picuiro”, participaba de las investigaciones en el caso pinchazos contra el expresidente Ricardo Martinelli.

Para el abogado defensor Sidney Sittón, todas las pruebas y evidencias presentadas por la fiscalía, son un desastre”, porque están construidas sobre mentiras…el caso queda como un “mamotreto”,

"Los fiscales en algún momento tienen que pararse y decir que van a dejar en libertad a Martinelli. ¿Por qué? porque toda la evidencia está construida sobre mentiras, y no dicho por Sidney Sittón, dicho por Luis Rivera Calle", exclamó el defensor.

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El testigo Rivera dijo bajo juramento que “Ese señor (Rolando López) quería ser comentarista, experto, asesor y guía”, haciendo énfasis en que las veces que “Picuiro” fue a su despacho, de donde lo sacó en reiteradas ocasiones, quería decir qué se debía hacer en una diligencia de peritaje sobre archivos digitales.

El testigo que fue contrainterrogado en base a las inspecciones oculares hechas en el edificio 150 del Consejo de Seguridad Nacional y a el correo electrónico brad.pty507@gmail.com, manifestó que el fiscal Marcelino Aguilar le decía qué documentación debía diligenciar.

Según Rivera Calle, el día que inspeccionó el correo electrónico, nunca le dejaron manejar la contraseña de este y que el día de la diligencia, los fiscales Aguilar y Ricardo Muñoz, eran los únicos que conocían la clave, por lo que fueron ellos quienes la introdujeron en la máquina de Rivera para iniciar el volcado.

“El fiscal Muñóz miraba los correos y decía cuál imprimir”, expresó Rivera Calle, quien además hizo mención que la impresión se hacía de inmediato.

Rivera Calle resaltó que le causó mucha inquietud del por qué los fiscales solo le decían qué información debía volcar, imprimir y guardar en un disco compacto, a lo que Marcelino Aguilar le respondió: “Rivera usted no se meta en esto, yo soy el Fiscal”, por lo que él prosiguió haciendo su trabajo.

“Hay cosas que usted no puede entender”, fue otras de las expresiones que le dijo Aguilar a Rivera Calle durante la diligencia.

Ante esta situación el perito manifestó que elevó la queja a sus superiores, quienes les dijeron que hiciera su trabajo profesional con honorabilidad y que no se dejara reprimir por lo que decían los fiscales, ni Rolando López.

¿Pruebas falsas?

Durante el contrainterrogatorio, Luis Enrique Rivera Calle reiteró que no se haría responsable de la información que contenía los discos compactos con el sello roto.

Rivera Calle resaltó que tampoco garantiza la veracidad, integridad y mismidad de las evidencias o equipos, porque la fiscalía en ningún momento lo dejó realizar un peritaje que es el que se necesita para estos procesos.

La veracidad de las pruebas queda en tela de dudas, desde el lugar donde fueron recolectados los equipos el día de la inspección ocular, mencionó Rivera, indicando que el área donde se mantenían los computadores en desuso era el depósito de los equipos tecnológicos del Consejo de Seguridad y estaba todo desordenado, lo que no garantiza una evidencia veraz.

Ante la celeridad que le exigieron a Rivera Calle para el volcado de la información, él destacó que no se le hizo una cadena de custodia debida, ni se obtuvieron los metadatos, ni se le realizó una copia espejo, así como un “hash”, que son prácticas utilizadas en el embalaje de las evidencias digitales “No garantizo la integridad de esta información, por como manejaron los equipos”, puntualizó.

La defensa de Ricardo Martinelli dijo que si la evidencia no está garantizada, no tiene valor”. Sidney Sittón hizo mención que la Fiscalía alteró y manipuló el proceso contra Martinelli por órdenes del presidente Juan Carlos Varela.

Sittón manifestó que el perito hizo mención en que los correos que envió Juan Carlos Varela por cuestiones de trabajo a ese correo, fueron sustraídos y no impresos por los fiscales Aguilar y Muñoz.

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