Se encuentra usted aquí

Block title
Block content

¡Tiempo de loco!

Por: Eliécer Navarro/Crítica Eliécer Navarro/Crítica -

Nada que se relaciona con Ricardo Martinelli es común y corriente. Y cuando ayer apareció temprano en la mañana, escoltado de los US Marshalls para tomar el avión que lo traería de vuelta a Panamá, el país recordó porqué le llaman "El Loco": el expresidente de 66 años, con una sonrisa de oreja a oreja y las manos esposadas, saludaba a las cámaras con los dos pulgares hacia arriba.

Su vuelo despegó del aeropuerto Opa Locka de Miami a las 5:41 a.m. (hora de Panamá). En vez de aterrizar en el aeropuerto de Howard, como había sido programado, inexplicablemente el piloto de la aeronave Jet Logistics terminó aterrizando en el aeropuerto de Tocumen.

Publicidad

A las 8:44 de la mañana, los alguaciles estadounidenses –entre ellos un panameño y exlasallista Augusto Villalaz Jr., que hasta se tomó un selfie con Martinelli- lo entregaron a Panamá, y aquí llegó la primera irregularidad en el proceso de extradición por parte de las autoridades panameñas. En vez de la Cancillería, quien recibió a “El Loco” fue el actual subdirector de la Policía Nacional, Jacinto Gómez, hasta hace días subdirector del espionaje presidencial.

Fue en un hangar de Tocumen donde cuatro médicos lo evaluaron y determinaron que el expresidente tenía serios problemas de salud, principalmente una condición cardíaca y la presión alta. El parte médico recomendó que se le practicara un electrocardiograma, y también que fuera llevado a un hospital de tercer nivel.

A pesar de que debía ser primero llevado al Instituto de Medicatura Forense para su evaluación médica extensa, a Martinelli lo mandaron directamente a la cárcel El Renacer.

A pesar de esto, y de la extrema fatiga por estar despierto desde las 2:00 a.m., nada le borraba la sonrisa a Martinelli. Cuando era conducido a un chalet destinado para su reclusión, saludó a los medios de comunicación, en una instancia levantó los brazos y gritó: "¡Viva Panamá!", y exclamó: "¡Varela me quiere matar!".

Su abogado Sidney Sittón dijo que a Martinelli solamente le tomaron la tensión arterial, cuando el Departamento de Estado de EE.UU. claramente estableció que debía ser sometido a una revisión médica exhaustiva.

De hecho, no fue sino hasta las 3:00 p.m. que los abogados de Martinelli en Panamá tuvieron acceso a él, hecho que estos señalaron como una clara violación a sus derechos humanos. Fue también en la cárcel El Renacer que su esposa, la ex primera dama Marta Linares, y su hija Carolina lo pudieron ver.

Mientras esto sucedía, los predios de la Corte Suprema de Justicia -donde en la tarde iniciaría su audiencia de comunicación de derechos- se llenaba desde temprano de cientos de seguidores y miembros del partido que fundó y llevó al poder, Cambio Democrático.

Hubo megáfonos, tamborito, consignas (¡Los locos somos más!) y hasta un superhéroe llamado “Cambio Flash”, un hombre vestido con un leotardo celeste y capa lila, los colores de CD, además de lentes oscuros y un quepis de marinero.

Una fanática de Martinelli se paseaba frente a la calle “Culebra” –donde está ubicada la Corte- con una botella plástica llena de agua que se había colocado en la cabeza. Ese era su forma de expresar de que “El Loco”, por más adversidades, no se caía. Otros seguidores, como el exministro José Raúl Mulino, llegaron para apoyar al amigo.

Liderados por Luis Eduardo Camacho, los fieles a Martinelli hicieron que los predios de la Corte pareciesen el parque de Las Tablas un sábado de carnaval.

Juntos, pero no revueltos, se sumaron a la manifestación por "El Loco" los miembros de la junta directiva de CD: el presidente Rómulo Roux y varios diputados. No duraron mucho en la escena porque un grupo de martinellistas liderados por Mariela Jiménez comenzó a llamarlos "traidores".

Los regueseros DJ Black y René Renegado calentaron el ambiente. Bajo pista musical de “Los Locos Somos Más” que disparaba una discoteca móvil, se desató la locura. Hasta Luis Eduardo Camacho –empapado en sudor- brincaba y gritaba: ¡Ay, ay, esto se va a formar!

“Los Locos Somos Más, Los Locos Somos Más”, coreaban DJ Black y El Renegado para activar a los del CD que agitaban sus banderas y se meneaban al ritmo del himno que llevó a Martinelli en la campaña del 2009.

Al llegar el mediodía, y al ver que la audiencia tardaría, muchos se fueron a almorzar, y otro grupo fue directamente a El Renacer a darle fuerza a su líder. Por su parte, Camacho caminó hasta un pequeño restaurante cerca de la Corte, y se comió un plato de arroz con "ropa vieja", una empanadita con pico de gallo, una Coca Cola de dieta y una mamallena. Lo más saludable del menú: una sopa de coliflor la rechazó y se la cedió a un amigo periodista con el que conversaba. Junto a Camacho también estaba en la mesa, el mismísimo “Cambio Flash”, que esta vez vestía su ropa normal de Clark Kent y le descubrimos su identidad.

Camacho parecía un líder. Los policías lo saludaban y una chica le dijo: “Luis Eduardo, quiero tomarme un ‘selfie’ con usted”. El vocero de “El Loco” se puso pechón y accedió gustoso. ¡Pura taquilla!

Luego, los manifestantes volvieron a los predios del palacio Gil Ponce para esperar la audiencia. A las 4:20 p.m., comenzaron los vítores, porque había arribado la Land Cruiser blanca que traía a "El Loco". El momento de la verdad había llegado.

.

Block title
Block content
Block title
Block content
Block title
Block content
Block title