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Expectativas vs. Realidades

Por: José Raúl Mulino Q. Exministro de Seguridad -

Veo el escenario nacional repleto de expectativas, lo cual es bueno, sin embargo, las realidades traerán sorpresas. Producto de sus propios errores y falta de visión, la opinión pública se ha encargado de descalificar a los partidos políticos. Sobran los entendidos que opinan mucho y no se comprometen ni ahora ni antes a trabajar en las innumerables recomendaciones que a diario hacen. Sobran foros para el tema que se busque y "expertos" que rotan en cuanto programa o noticiero existen. Han llenado el vacío que los partidos dejaron al garete.

Sin embargo, los partidos son maquinarias políticas, clientelistas hoy día, cierto, pero con la capacidad de movilizarse y ganar elecciones. El fenómeno de los independientes o de libre postulación como en realidad se llama, y que ha tomado vigencia, ha confundido la recolecta de firmas con la capacidad de ganar. Firmar un libro no es necesariamente un apoyo electoral. Personalmente he firmado varios para presidente, alcalde y diputado, pero eso no significa que votaré de esa manera el 5 de mayo. Les firmé para que puedan correr, pero cada firma recolectada no será un voto emitido. Los porcentajes de firmantes provienen en mayoría de los diferentes partidos políticos, y la ley dejó ese vacío permitiéndolo. Otra sería la realidad si la firma produjera la renuncia al partido de manera automática, ya que entonces ese apoyo dado llevaría más compromiso electoral y pudiéramos decir que cada candidato por la libre postulación tiene una estructura propia que lo sustente. Pero hoy, la realidad es otra y se verá el 5 de mayo.

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Los que hemos buscado votos sabemos lo que vale y cuesta tener una estructura política a nivel nacional y de cara a una elección. He mencionado antes la relevancia que tienen hoy los denominados activistas, que no son otra cosa que promotores del voto por un apoyo económico y que el día de la elección serán los custodios de mesas y actas, así como transportadores de votantes a cada centro de votación por medio de taxis, buses, autos alquilados, etc., otra estructura que define y mucho lo que pase el día de la elección. Por ello, el candidato por libre postulación le cuesta mucho más organizarse para el día de la elección, sin contar lo que le cuesta en términos económicos la movilización de campaña, la cual no es espontánea, todo cuesta en política. Digo esto para ilustrar lo que en mi opinión se ha sacado de contexto con los candidatos de libre postulación a todo nivel. Esa estructura para hacer campaña y llevar los votantes a votar, no la poseen en igual dimensión y no la tienen no porque no puedan sino porque no tienen, en caso de los presidenciales, candidatos a nivel nacional a alcaldes, diputados y representantes que los apoyen y busquen votos para ellos, cosa que sí tienen los partidos, guste o no, y lo van a utilizar.

El desenlace de la recolecta de firmas ha dejado un mal sabor en la opinión pública. Se valieron de métodos cuestionables para lograr su objetivo y ahora esos activistas serán los que paguen las consecuencias, porque en este país al más pendejo le preguntan quién es Dios. El Tribunal Electoral perdió mucha cara y ha abierto la puerta para que se especule sobre la posibilidad de un fraude electoral el 5 de mayo. Ya no son tan prístinos como se decía y eso no contribuye para llegar a ese día, si llegamos, en medio de un clima relativamente sosegado.

Mientras al Gobierno, esquinado y desprestigiado, se le plantea un escenario de votos divididos para su candidato, ya que los votos de los candidatos presidenciales por libre postulación, a mi juicio, le restan votos al Gobierno, del cual de una u otra forma han sido parte, y no así a CD o al PRD que, aunque fue gobierno, ha logrado pasarse a la oposición sin problema, por ahora. Ese voto es para canalizar el voto rechazo a Varela y su desastre de gobierno, pero el voto opositor real se enfila por CD o PRD y esa será la polarización realmente de la próxima elección. La política se presta a conjeturas de todo tipo, pero la realidad es una y, a pesar del desprestigio, más de la mitad de los electores están inscritos en partidos políticos y van a votar en concordancia. No es la expectativa la que va a incidir. Obviamente, nada está dicho aún.

Vamos a una campaña extraña y su poco tiempo probará la maquinaria de cada quien para ganar. La no reelección cobrará pocas víctimas, el voto plancha favorece a los partidos grandes para armar la asamblea próxima, la cual no la veo muy distinta a la actual ya que, salvo excepciones, lo nuevo no necesariamente será bueno. Por ello, alimentar expectativas y negarse a analizar las realidades traerá grandes decepciones y desencantos el 5 de mayo. Este es el sistema que tenemos y al que a pocos parece preocuparle, lastimosamente.

¡Mientras, el reloj sigue su marcha y cada día que pasa es uno menos de todos ellos allá!

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