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Los discursos hacia el 2019

Por: -

Por Julio César Caicedo Mendieta

La vez que acompañé a mis “pelaos” a recorrer las universidades en Bogotá, porque deseaban estudiar en el país de mi abuelo paterno, dejé que la “Negra” (mi esposa) se encargara porque sabía que ella además de ejemplar, era muy buena para esos trámites. De manera que me les perdí y fui a dar a una plaza de esas en donde cualquiera se trepa en un bloque de cemento y comienza a disertar en voz alta, haciéndose rodear hasta por 100 personas…¡Así, de la nada comienzan esos discursos callejeros en la tierra de “Gabo”, que alimentan bien o mal los pensamientos de la gente.

Las oratorias que escuché en las calles de Bogotá no eran tan fáciles, en ellas las personas que escuchaban podían participar cuando algo les parecía extraño. Acá no, todo está acomodado para que nadie interrumpa ni pregunte nada, es decir, la orden final se cumple con un aplauso a rabiar de los de siempre.

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Como eran los tiempos de Pablo Escobar, me perdí un discurso que después me lo contaron fue el de un ciudadano casi idéntico físicamente al Jair Bolsonaro de hoy, a quien le encantaba utilizar frases cajoneras con tanta firmeza como si fueran propias.

Ejemplos: Síííí, ustedes estarán de acuerdo conmigo que me he ganado un punto de apoyo para mover al mundo, solamente un punto de apoyo. A lo que un señor viejo de sombrero y ruana que se hurgaba los dientes con una pluma de gallina, ¡Gritó¡____Esas no son palabras suyas, eso del punto de apoyo lo dijo Platón. El orador respondía ___Ciudadano haga silencio por favor y volvía tranquilo con su discurso.. Si porque todos saben que he arado en el mar, y volvía el señor a recordarle__Esas no son palabras suyas, eso lo dijo Simón Bolívar. Replicándole el orador por cinco ocasiones más sin alterarse y prosiguió: Señores, yo siempre he dicho que todo el que tiene más de lo necesario es un robo y le contestó el de la ruana __Eso es del italiano Biondo Biondi, el orador no aguantó más y le dijo acremente y en voz alta: Cállese, “gran hijo de ..utaaaa”. Ripostando con más volumen el de la ruana: Esas sí son palabras suyas, lo felicito. Y entonces la gente se dispersó con risitas y codazos.

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