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Misión cumplida

Por Roberto Ballesteros A.

Este artículo va dirigido a esos panameños que, en silencio, engrandecen nuestra patria con su arduo trabajo y valentía.

Me refiero a los hombres y mujeres de uniforme que laboran en los estamentos de seguridad pública, como ha sido el caso del comandante Belsio González S. y el vicecomandante Luis Ruiz E., quienes hasta hace poco lideraron el Servicio Nacional Aeronaval (Senan).

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Profesionales de la aviación, quienes dedicaron su vida al servicio de su país, sin importar las vicisitudes, el dolor, los traumas y las frustraciones que se pudieran presentar durante 30 años en las filas castrenses.

Cuando se habla, debe hacerse con base y de manera sustentada. Al revisar las estadísticas producto de las incautaciones de droga, observo que durante la gestión de los señores comisionados Gonzáles y Ruiz (2010 – 2018) el Servicio Nacional Aeronaval, a través de operaciones de Inteligencia y con el accionar sincronizado de otros pilares del Senan como la Infantería, el escuadrón aéreo y naval, se incautaron 154 “toneladas” de cocaína, lo que significa un duro golpe a los tentáculos de la narcomafia.

Para dimensionar lo que representan estas operaciones e incautaciones multimillonarias, un (1) kilo de cocaína en los EE.UU. (dependiendo del estado) está por el orden de los 20 mil dólares, en Europa y Asia un (1) kilo puede llegar a costar de 80 a 100 mil dólares.

Si multiplicamos las 154 toneladas de droga decomisadas por la Aeronaval en el periodo antes mencionado, estaríamos hablando de varios “billones” de dólares, que no llegaron a los carteles, en consecuencia, dinero que no pudo ser utilizado para la compra de armas ilegales, el sicariato y el financiamiento de bandas criminales o pandillas.

Por lo antes expuesto, debemos sentirnos orgullosos de estos uniformados panameños, que trabajan calladamente, enfrentando la criminalidad y arriesgando la vida en cada operación, para sacar de las calles esa droga, que en cualquier momento podría tocar la puerta de nuestra propia casa.

No me cabe la menor duda, que el apego a Cristo como principal líder espiritual, así como la doctrina, la disciplina, el coraje y la honestidad son parte del legado que dejan estos comandantes, quienes por su fe, construyeron dentro de este estamento, la primera capilla católica, al igual que un templo evangélico, a fin de fomentar en el soldado aeronaval esa base sólida de amor a Dios, de respeto al prójimo y lealtad a la nación.

Apostolados que han recibido con profunda convicción y alta moral sus sucesores, me refiero al comandante Gilberto Méndez, (egresado de la fuerza aérea ecuatoriana) y al vicecomandante Juan Pino F., (egresado de la Escuela Naval de Venezuela), responsables ahora, de velar por la mística, la doctrina y más allá, de erigir los rumbos de tan noble e insigne institución.

“DIOS, PATRIA Y HONOR”.

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